viernes, marzo 05, 2010

In Hungary...

El viaje que en el verano del 63 (en realidad fue en 2000 y algo pero no quiero hacer el esfuerzo de recordar el año y suena mucho mejor el 63) nos llevó a Quiqueyo, a Brotha y a un servidor a las inexploradas tierras helénicas (o sea, por Grecia) estuvo lleno de divertidas anécdotas. Algunas de ellas ya son legendarias: la disección de la sandía (tras haberla carretado por toda Thessaloniki en espartanos turnos), las noches en The House of Pain, en el cuartelillo (con SniperWolf al acecho) o en la residencia isleña (con la Gran Montaña de Mierda dando curiosos datos sobre el reciclaje y el alcantarillado griego mientras sacábas la leña al patio),l a irresistiblemente atrayente pero letal Dorotka y su bio-señuelo o el robo de los cafés por parte de Eggman (¡algún día habrá venganza!) serían algunos ejemplos.

Sin embargo entre todos estos recuerdos se encontraba agazapada una idea que me ha acompañado desde estonces y que tenía por costumbre salir a flote cada vez que planeaba unas vacaciones. En ese viaje conocimos a un personaje bastante singular llamado Danny Dobransky (si te estás buscando en Google y has acabado aquí; hola Danny, ¿cómo te va la vida?). Este bastoncillo de los oídos humano de tez lechosa y totalmente inmune (o al menos eso creía él) a los rayos UV-A, UV-B y quién sabe si también Gamma, procedía de la lejana Hungría. No recuerdo exactamente de qué ciudad era originario pero imagino que sería de Budapest (¿es que acaso hay alguna otra ciudad en Hungría?). Pues bien, lo más destacable de este individuo era que empezaba TODAS Y CADA UNA DE SUS FRASES con la muletilla de "in Hungary...".

Tú le decías: "oye Danny, vaya tráfico hay en Salónica" y él te respondía "In Hungary + aportación apasionante sobre el tráfico rodado pesado en el cinturón de circunvalación de Budapest y las 7 autopistas que se conectan con él". Que le comentabas "oye Danny, ¡qué calor hace!¿no?" e inevitablemente soltaba un "In Hungary... + alucinante información sobre temperaturas media, máxima y mínima, índices de pluviosidad, humedad y horas de sol en la zona norte del lago Balaton". Que se te ocurría decirle "oye Danny, ¿no te llama la atención que aquí la gente tire el papel higiénico usado a la papelera que está al lado del WC y que nadie ha cambiado en los últimos 4 días en vez de tirarlo a la taza?" y sí, por increíble que parezca, Danny tenía una buena anécdota húngara sobre el acúmulo de excremento humano en la República Magiar.

Naturalmente estas historias llenaron mi inocente y fantasiosa mente juvenil de alocadas ideas sobre esta tierra y desde entonces siempre he sentido un poderoso impulso dentro de mí que me llamaba, bueno, aparte de las historias de Danny también me atraía todo ese asunto de que Hungría sea la cuna del porno europeo. ¿Serían las repartidoras de pizza tan complacientes como parecen en las películas para adultos? me preguntaba yo (y por "películas para adultos" no me refiero a films largos, con pocos personajes, buenos diálogos, planos largos y enfoque maduro de las emociones).

Pues bien, 47 años más tarde, por fin he cumplido mi sueño: he estado en Hungría y bueno, sinceramente, no es para tanto.

Mañana tengo guardia y ahora tengo que buscar piso en Madrid para Abril así que os dejo pero pronto volveré a escribir.

4 comentarios:

Yagoi de los bosques dijo...

¡Qué viaje aquel a Grecia!¡Qué bien los pasemos!... Vaya, si a mi los sucios de AEGEE no me quisieron.

Lord C dijo...

Hehehe, estaba seguro de que no tardarías en quejarte de tu infortunio. A saber qué mongoladas les pusiste en la carta de solicitud... ¿les hablaste del amante guisante?. ¡Pero si hasta cogieron a Quique! que en la solicitud que envió a Copenhague puso que le gustaría aprender nuevos idiomas como el Sueco.

Lord C dijo...

Por cierto, ¿tú no habías tenido una novia Húngara?

Yagoi de los bosques dijo...

Si, la había tenído. ¿Conociste a la buena de Rèka?

Por cierto, el otro día vi una "películas para adultos" y aunque no era un films muy largo, si que tenía pocos personajes, los diálogos flojeaban, pero lo planos si que eran bien largos y se enfocaban mucho las emociones (eso si, no sé si de forma madura)