martes, marzo 23, 2010

Nunca dormí más

Aunque mi idea inicial era comentaros las anécdotas vividas en mi viaje por Centroeuropa finalmente he decidido no hacerlo. A lo largo de los años he descubierto que hay varias cosas que aunque a ti te parezcan interesantes en extremo y que por lo tanto tu obligación es transmitirlas al resto de la Humanidad, no le interesan ni a tu madre. Estos temas se dividen en dos categorías:

- Temas que se emplean para iniciar una conversación cuando se está produciendo un silencio incómodo y no se te ocurre nada más que decir. Claros ejemplos serían el "¿cuándo tienes guardia?" o el "¿trabajas este finde?", tan habituales entre residentes. Obviamente te importa un comino cuando tu compañero tiene guardia o si trabaja el sábado, y sin embargo en cuanto formulas la pregunta él siente la irrefrenable necesidad de comunicarte al completo su calendario de guardias. Tú, naturalmente, escuchas atentamente sin hacer caso, esperando con ansiedad que termine para, acto seguido, contarle tú cuándo tienes tú, que eso sí que es interesante de cojones porque te han puesto Martes-Jueves-Domingo-Miércoles y ya llevas dos fines de semana seguidos y ya estás viendo que el mes que viene te van a poner pasar la planta el sábado que justo querías librar. Otros temas serían el "¿qué tal de vacaciones?", "¿qué tal tu sobrina/o?" o "¿cómo le va a ese amigo tuyo al que no conozco de nada salvo porque salió una noche con nosotros?".

- Y la segunda categoría sería la de los temas que inicialmente te parecen interesantes pero que en cuanto empieza la conversación te das cuenta de que no lo son tanto como pensabas. Creo que el caso más clásico es el de "¿Tú exactamente qué haces en tu trabajo?" y es que, damas y caballeros, pregúntense cuántos de ustedes podrían describir, incluso muy a grandes rasgos, a qué se dedican sus amigos. Bien, todos sabemos que Brotha va a su despacho, se pone el bañador y se lanza a la piscina de billetes procedentes del erario público en la que chapotea durante un rato, luego lee las noticias en internet, juega un Guitar Hero y a comer. Si hace algo por la tarde es un misterio. Vale, ¿pero qué hay de los demás?. ¿Qué hace DannyP cuando se sienta frente a su simulador de molinos?, ¿a qué dedica el grueso de sus horas el NuevoNuevo Guapo? ¿qué calcula? ¿le da exacto o le sale con resto?, ¿y qué me decís de Charlie? vale que ahora no trabaja, pero ¿a qué se dedicaba cuando lo hacía? ¿vigilaba que Andrés no se escondiese el alambre de espino en los huevos?. Obviamente Gulías invierte su tiempo tareas inimiginalbes para nosotros de tan importantes y secretas que son(recordemos el PQRS -programa que resuelve sudokus-). Sin embargo cuando te estás tomando unas cañas con tus colegas y te asalta esa duda te sorprendes de no saber exactamente a qué se dedican, así que les preguntas curioso; obviamente ellos, abrumados ante tanto interés, te cuentan con todo lujo de detalles en qué consiste su curro. 20 minutos después ya no podrías repetirlo ni aunque tu vida dependiese de ello. Este paradójico hecho se extiende del ámbito de los colegas al ámbito familiar, y es que incluso esos padres tuyos que tanto te quieren y que presumen de su hijo (que se ha sacado dos careras a curso por año y además es bilingüe y no bebe ni se endroga ni anda con mujeres -esto último suele ser verdad) pasan completamente de tu trabajo (mi padre todavía me pregunta que a qué hora entro a trabajar cuando tengo guardia: a la misma que cuando no tengo papá, ¡a la misma!).

Pues bien, mi primera intención era contaros mi vacaciones y enseñaros mis fotos, pero claro, como ese es un de los temas completamente carentes de interés de la primera categoría, he decidido obviarlo y pasar a uno de muchísimo más interés para vosotros: exacto, lo habéis adivinado, voy a hablaros de mi trabajo. ¿Que el trabajo es otro tema sin interés? pues bien, pues vale, pues leed otro blog. Os cuento...

La pasada semana estuve en la bella ciudad de Oviedo, villa que tan divertidas aventuras nos deparó durante la época de Doctor en Asturies. Retorné a Vetusta para asistir a un curso de politrauma que impartían los de la UCIP de allí. Fui acompañado de Diego, el compañero que hace intensivos conmigo, e Iratxe, la residente a la que le tocó en fortuna la plaza que quedaba libre. Recordaréis que en posts previos os contaba cómo los representantes de laboratorios nos agasajaban a los pediatras con joyas, deliciosos manjares y prácticamente sacrificios humanos con sólo pedirlo: prueba de ello es que los 500 € que costaba la inscripción más los gastos de gasolina y el hotel corrió completamente... de nuestra cuenta. Si fuésemos cardiólogos el curso se celebraría en Cerdeña y nos pagarían por ir, pero bueno, es lo que tiene recetar Dalsy. El curso estuvo bien pero fueron 4 días muy intensos, entrando a las 8 y saliendo a las 19:00, con aproximadamente 1 h y media para comer. Con este horario, naturalmente, nos veíamos en la obligación de emborracharnos rápidamente al salir y comer como auténticos cebús regocijándonos en los razonables precios de todos los territorios mundiales alejados del centro de Bilbao.

Tras llegar de nuevo al hogar el jueves por la noche, me metí cansado en el camastro. Como supongo sabréis, el viernes era festivo, pero me como LordC tenía guardia se levantó muy de madrugada muy tempranero y marchó al hospital. Continuando con su racha de Dr. Muerte no pude ni tumbarme en la cama, y no sólo eso, sino que tuve que quedarme hasta las 11:00 (26 horas non-stop) haciendo tareas pendientes. Naturalmente dediqué el sábado a domir y recuperar fuerzas... pues el domingo tenía una nueva guardia. Ésta, sin embargo, fue muchísimo mejor, y pude dormir 20 minutos. Naturalmente, después de este sueñazo, me encontraba descansado y recuperado, así que aproveché que era lunes y que la unidad estaba tranquila para bajar a quirófano y hacer un poco de mano intubando niños. Con esas acabé llegando a casa a las 14:30 (29 horas después).

Aunque me intención inicial era agasajarme a mí y a Iratxe con unas fajitas, me encontraba un poquitín cansado, así que en lugar de eso me tumbé vestido en la cama. Me despertó Iratxe al día siguiente para ir a trabajar. Naturalmente tenía la boca séptica, había sudado toda la camiseta y estuve echando una meada de aproximadamente minuto y medio, pero la verdad es que creo que jamás en mi vida me había despertado de tan buen humor. ¿Acaso es así cómo se despierta la gente que se acuesta temprano? ¡Ahora entiendo su ritmo de vida!.

Bueno chicos, espero que hayáis disfrutado con esta breve historia en la que os he contado cómo dormí como si me hubiesen echado droja en el colacao, y es que nunca dormí más.

PS. Os he ahorrado las conversaciones que posteriormente me reveló Iratxe que mantuve con ella durante los aproximadamente 15 intentos en los que ella trató de despertarme.

2 comentarios:

Yagoi de los bosques dijo...

Deberias aprender de Miguel, que también es Doctor, y no hace guardias.

Brotha dijo...

Yo soy más de Rock Band que de Guitar Hero. Además, deberías precisar que hago todo eso sólo cuando no estoy de viaje. Sin ir más lejos, estoy escribiendo desde Ibiza.